El otro día salí con Gina a hacer unas compras. Nos fuimos a meter al Abasto, un centro comercial re-piola que hay acá en la capital federal. Decidimos alejarnos de nuestro Palermo porque se nos pegó la gana, mejor dicho, a ella se le pegó la gana. Yo conducía el coche, porque esta boluda es capaz de matarnos a las dos, la muy gansa. Dejamos a Fede chico (asi le dicen todos al pendejito).
Ibamos por ahi, mirando tiendas, cuando un pibe se le plantó en frente a ella y le dijo que era muy hermosa y que le diera el número del móbil.
Gina le lanzó una tremenda mirada de odio y le gritó: "Tomátela imbécil, salí de mi vista y vete al carajo"
El pibe este era un precioso, y si, era medio atrevido, pero no era para tanto.
Me pareció tan extraño... fue como si solo mirarla fuera una ofensa.
Me puse a preguntarme cuánto demorará esta mina en volverse a enamorar de alguien luego de lo de Fede... y bueno, no es que quiera tenerla en mi casa toda la vida... pero tampoco quisiera que mi chiquillo se fuera...
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1 comentario:
para ella ha sido el amor de su vida y el padre de su hijo, es natural su actitud, despues de todo, aun le debe doler.
Saludos y muchos abrazos!
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