Es un pendejito que está para comérselo.
Chiquitito, pero no creo que al crecer sea un petiso como la boluda de su madre.
Está un poco delgado, y me parece que nació algo nervioso. Me da la impresión de que sabe que algo le falta.
Yo lo veo y no puedo dejar de hacerlo.
Mis viejos están encantados, Gina sonríe al fin después de tanto tiempo.
Aún la veo hablando con un retrato de Fede que ha colocado cerca de la cuna.
"qué querés" - la oí decir - "es igualito a vos. Quiere que lo tenga junto a la ventana porque le gusta mirar las estrellas. Pero a Puerto Madero no lo llevaré ni muerta. Tiene que crecer. Y no lo llevaré tampoco al estadio del Boca. Mirá que sos un loco... ya crecerá y ahí veremos"
Lo pone frente al retrato y le dice: "mirá pibe, dile hola a papá"
Se levanta por las noches con hambre, y jode como nadie. Cuando Gina está muy cansada, yo corro a cuidarlo. Me parece que me examina cada detalle de la cara. Me da risa. El otro día le dije: "menuda cogida la de esta gansa que saliste vos..." y creo que se ofendió, frunciendo el ceño.
Lo amo.
Nunca he sentido algo así por nadie.
Y al mismo tiempo, he sentido una gran pena.
Porque no quisiera que sufriera nunca.
miércoles, 5 de marzo de 2008
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2 comentarios:
felicitaciones!!!!!
^_^
un besote desde aca!!
cuando puedas tomale una foto y subela ^_^
un beso
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