jueves, 3 de enero de 2008

Año nuevo

Pasé el año nuevo en punta del este, con la familia de mi vieja.
Como siempre, la llevamos a Gina.
Me gustaría decir que me importa un carajo la mina, pero ya no puedo.
Esa panza de ella me tiene hipnotizada.
Siempre he detestado a los pibes.
Pero me imagino que este que se viene es especial por Fede.
Y bueno, no es que quiero que me importe el pibe, pero no se, siento algo cuando la veo a la pelotuda esa andando por la casa con la mano en la panza.
Lo que no me gusta del asunto es que ahora mi vieja vive devota de ella y no podemos viajar. Yo me iba a ir al Ecuador otra vez, pero ahora tendré que atrasar el viaje o cancelarlo por lo de Gina.
Que si no le hace bien volar o andar mucho, que si la comida, que si el médico...
(já, la cara de Gina es un premio para la obra social)
Los amigos de mi vieja en Ecuador dice que el clima se pone tan caliente o más que acá, pero las playas son divinas. A mi me encantaron, y quiero volver.
A ver si la convenzo.
Mientras, voy a ver a la gansa esta que está metiendo los pies en la arena de esta playa y se los está enterrando. Tiene complejo de yerba o qué?
El cerebro de esta no vale un billete de dos pesos.