miércoles, 10 de septiembre de 2008

Mirada de odio

El otro día salí con Gina a hacer unas compras. Nos fuimos a meter al Abasto, un centro comercial re-piola que hay acá en la capital federal. Decidimos alejarnos de nuestro Palermo porque se nos pegó la gana, mejor dicho, a ella se le pegó la gana. Yo conducía el coche, porque esta boluda es capaz de matarnos a las dos, la muy gansa. Dejamos a Fede chico (asi le dicen todos al pendejito).
Ibamos por ahi, mirando tiendas, cuando un pibe se le plantó en frente a ella y le dijo que era muy hermosa y que le diera el número del móbil.
Gina le lanzó una tremenda mirada de odio y le gritó: "Tomátela imbécil, salí de mi vista y vete al carajo"
El pibe este era un precioso, y si, era medio atrevido, pero no era para tanto.
Me pareció tan extraño... fue como si solo mirarla fuera una ofensa.
Me puse a preguntarme cuánto demorará esta mina en volverse a enamorar de alguien luego de lo de Fede... y bueno, no es que quiera tenerla en mi casa toda la vida... pero tampoco quisiera que mi chiquillo se fuera...

miércoles, 5 de marzo de 2008

Miguel Federico, mi ángel

Es un pendejito que está para comérselo.
Chiquitito, pero no creo que al crecer sea un petiso como la boluda de su madre.
Está un poco delgado, y me parece que nació algo nervioso. Me da la impresión de que sabe que algo le falta.
Yo lo veo y no puedo dejar de hacerlo.
Mis viejos están encantados, Gina sonríe al fin después de tanto tiempo.
Aún la veo hablando con un retrato de Fede que ha colocado cerca de la cuna.
"qué querés" - la oí decir - "es igualito a vos. Quiere que lo tenga junto a la ventana porque le gusta mirar las estrellas. Pero a Puerto Madero no lo llevaré ni muerta. Tiene que crecer. Y no lo llevaré tampoco al estadio del Boca. Mirá que sos un loco... ya crecerá y ahí veremos"
Lo pone frente al retrato y le dice: "mirá pibe, dile hola a papá"
Se levanta por las noches con hambre, y jode como nadie. Cuando Gina está muy cansada, yo corro a cuidarlo. Me parece que me examina cada detalle de la cara. Me da risa. El otro día le dije: "menuda cogida la de esta gansa que saliste vos..." y creo que se ofendió, frunciendo el ceño.
Lo amo.
Nunca he sentido algo así por nadie.
Y al mismo tiempo, he sentido una gran pena.
Porque no quisiera que sufriera nunca.

jueves, 3 de enero de 2008

Año nuevo

Pasé el año nuevo en punta del este, con la familia de mi vieja.
Como siempre, la llevamos a Gina.
Me gustaría decir que me importa un carajo la mina, pero ya no puedo.
Esa panza de ella me tiene hipnotizada.
Siempre he detestado a los pibes.
Pero me imagino que este que se viene es especial por Fede.
Y bueno, no es que quiero que me importe el pibe, pero no se, siento algo cuando la veo a la pelotuda esa andando por la casa con la mano en la panza.
Lo que no me gusta del asunto es que ahora mi vieja vive devota de ella y no podemos viajar. Yo me iba a ir al Ecuador otra vez, pero ahora tendré que atrasar el viaje o cancelarlo por lo de Gina.
Que si no le hace bien volar o andar mucho, que si la comida, que si el médico...
(já, la cara de Gina es un premio para la obra social)
Los amigos de mi vieja en Ecuador dice que el clima se pone tan caliente o más que acá, pero las playas son divinas. A mi me encantaron, y quiero volver.
A ver si la convenzo.
Mientras, voy a ver a la gansa esta que está metiendo los pies en la arena de esta playa y se los está enterrando. Tiene complejo de yerba o qué?
El cerebro de esta no vale un billete de dos pesos.