Hace mucho tiempo que no escribo nada. Creía que lo que me pasó hace un año fue lo peor de mi vida, pero lo que estoy viviendo ahora lo sobrepasa.
Siempre me he quejado de Fede, mi hermano mayor. Me la paso diciendo que es un ganso, que mete su nariz en todo, que lo odio... pero no. No lo odio. De hecho nuestra mala relación comenzó justo hace un año, luego de aquel triste momento en que por mi culpa perdió a sus mejores amigos.
Nunca me lo dijo de frente, nunca me reclamó, pero yo sé que lo sabe. Sus miradas, sus comentarios irónicos... su insistencia ante los viejos de que yo era una egoísta, mimada, que me creo mejor que los demás y con derecho a hacer de la vida de los otros lo que dicte mi capricho.
Fede tiene 30 años, yo 21. Es cierto lo que dice en cierta forma... los pelotudos de mis viejos siempre me han dado lo que he querido, me hicieron dueña del mundo y hasta Fede cedía con gusto a todo lo que quería. Claro, yo era una piba y él, mi héroe, grande, guapo, siempre rindiéndome su guita cuando le ponía ojos de conejo herido. Alicia, su mejor amiga desde que era un infante, era la única persona que me ponía en mi puesto. Nunca fue brusca, la Alicia, nunca. Y dentro de mi la quería porque ella era como una autoridad que no tenía alrededor.
Fede está muriendo.
Alicia y Marcos estuvieron por acá por el sanatorio, junto con Antonio, su hijo y ahijado de Fede, a saber de él... apenas si hablaron con mi vieja. Alicia me miró de pies a cabeza con una especie de odio en su mirada. Marcos, ni siquiera se volteó. Claro, por lo que hice con todos ellos, Fede, Marcos, Antonio, Alicia... Ni se acercaron a mi. Mi vieja se dio cuenta de inmediato. He tenido que bancarmelá todo el año, con sus comentarios de que ellos ya nunca vienen ni visitan, "luego del problema aquel que tuvieron Marcos y Ali". Pero creo que no tratará de saber nada. Tan preocupada está por Fede.
Yo me di la vuelta y le pedí unos morlacos a mi viejo para ir por un café. Tenía la cartera conmigo, pero sentí la necesidad de hablar con alguien, aunque sea para eso.
¿Por qué le pasa esto a Fede?
El siempre ha sido bueno y leal. Estudioso, trabajador. Siempre me ha cuidado. En el último viaje que hicimos al Ecuador me parecía que estábamos avanzando, que volveríamos a querernos como siempre...
Gina, la novia de Fede, parece un fantasma. Ahí, sentada sin moverse, sin cambiar de cara. Parece que no entiende lo que pasa. Me fastidia verla así, otaria total. Solo lloró cuando la cogí por los hombros y la sacudí, diciendole: "Movéte, imbécil, decí algo, hacé algo! Claro, que vas a poder, si lo único que sabés es cogerte a mi hermano!"
Mi viejo me abofeteó por primera vez en la vida.
A Fede le encanta trabajar. Estaba ahorrando para casarse con esa pesada de Gina. Y ahora por eso se muere. Hace un mes tuvo un fuerte dolor en la panza, tan feo que lo llevamos al sanatorio. Le hicieron pruebas y le encontraron piedras en la vesícula. No sé como demonios llegan las piedras allí. El médico nos explicó, pero no entendí. Le recomendaron que se operase, pero el dijo que lo haría después. Se casaba en tres semanas, exactamente el 28 de julio. Que esperaría un par de meses y se operaría. Qué maldita ansia. Si a Gina se la cogía cuando quería. "Calláte, no opinés, al menos nosotros no hacemos daño a nadie" así me decía, como restregándome en la cara algunas cosas cuando lo jodía con que casarse y tener familia era una idea quintimundista y pasada de moda.
Estaba tomando unas medicinas. Se fue de viaje con mi viejo a Tucumán, y al volver supe que estuvo mal otra vez. El se hizo como si nada, tan emocionado estaba el muy ganso con casarse.
Pero los dolores cada vez fueron peores. El 24 de julio lo fui a ver al dormitorio y lo encontré acostado con las rodillas entre los brazos, pálido, frío. No podía estirar las piernas de tan duro que tenía el panza.
Acabamos en el sanatorio. Estaba muy grave, que las piedras se habían movido y eso causó que el páncreas se inflame y que hacía muchos días cargaba una infección por eso. Que hasta su sangre estaba infectada.
A pesar de las medicinas y de todo no mejoró, el médico dijo que se le había podrido algo adentro y tenían que operarlo... y luego de la cirugía no despertó más. Antes de que le pusieran un tubo en la boca, me hizo señas de que lo abrazara... y me dijo al oído: "No llorés, chiquita... no te sintás mal... yo sé lo que pasó... y te perdono"
Hoy nos dijo uno de los médicos que lo ve que teníamos que prepararnos para lo peor. Que todos sus órganos estaban fallando. Que su hígado se paraba ya mismo... y que con eso se dañaría su cerebro y moriría irremediablemente.
Nunca he creído en los milagros. Fede siempre rezaba, yo nunca. Ahora quisiera ser como él, darle a mi vida el sentido que no tiene, rezar, hacer lo que sea porque sanara...
Fede me perdonó... pero aún no puedo perdonarme a mi misma.
Fede... no me dejés...
viernes, 10 de agosto de 2007
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